El susodicho responde al nombre de Rodrigo Noriega tiene unos 40 años y es natural de una localidad pontevedresa
La Guardia Civil ha alertado en las últimas horas a través de sus redes sociales de la búsqueda de un presunto estafador de mujeres entre las que podría haber más de una arandina. Se le conoce como el “Don Juan Estafador” y más de 60 mujeres en toda España lo buscan para recuperar el dinero del que se apropió aprovechando las relaciones sentimentales que establecía para después desaparecer sin dejar rastro.
Se llama Rodrigo Nogueria, tal y como indica la Guardia Civil, tiene unos 40 años, es natural de una pequeña localidad pontevedresa y su aspecto a tenor de la foto que ha difundido la benemérita es muy característica, por la cantidad de tatuajes que presenta. En dicha imagen aparece con barba y gafas, color de pelo castaño claro y en su brazo se observa un llamativo grabado en la piel.
Según las declaraciones de una de las víctimas a “El confidencial” Este individuo podría haber tenido su centro de operaciones en Burgos durante los últimos meses, aunque su historial se remonta a finales del siglo pasado y presuntamente ha timado a mujeres por toda la geografía española. El twitter de la guardia civil nos pone de nuevo en alerta de la búsqueda de este individuo que lleva en activo desde 1997.
Tal y como detallan diversas informaciones periodísticas, Nogueira, ha utilizado decenas de nombres falsos y utiliza los portales de citas para elegir a sus víctimas. De forma masiva contacta con ellas, se gana su confianza con formas y modales tiernos y despertando la lástima de sus interlocutoras con historias desgraciadas y tras mantener una relación sentimental con la elegida o elegidas (en varias ocasiones ha mantenido más de una relación simultánea) desaparece sin dejar rastro, eso sí, llevándose con él todo el dinero que ha sido capaz de obtener mediante diversas artimañas, incluido el robo de tarjetas de crédito o de aparatos electrónicos personales.
Según ha podido comprobar esta redacción, hace unos meses una usuaria de Facebook publicaba en la red social la posibilidad de que este hombre estuviese viviendo en Aranda con una de sus víctimas y alertaba a la población del peligro que suponía el individuo, instando a leer los testimonios de otras damnificadas para prevenir nuevos episodios de presunta estafa.