La Arandina se descuelga a siete puntos de la salvación tras empatar sin goles ante la Ponferradina. El equipo, más serio, fue de más a menos. Los de Ferreras pudieron resolver en tres buenas ocasiones en los primeros minutos. La falta de puntería, una condena.
Siete puntos. Esa es la distancia a la que se sitúa ahora la salvación para la Arandina. La jornada vigésimo quinta no ha sido fructífera para los intereses de la escuadra que entrena Emilio Ferreras, más bien todo lo contrario. El equipo se hunde en la clasificación tras empatar con la Ponferradina (0-0) y ver como sus rivales más directos por la permanencia si ganaron. Lo hizo el Boiro, 2-0 a la Cultural. Y el Gujuelo, 3-2 a Osasuna B. Al menos, empató el Palencia ante el Burgos (0-0). El colista, Somozas, perdió ante el Coruxo (2-1) y no se acerca.
Es momento de números. No valen las intenciones, la puesta en escena. Mandan las matemáticas. Manda el gol. La Arandina no ha hecho los deberes en las 25 jornadas disputadas y se acerca al abismo de Tercera División, punto a punto. Tres empates consecutivos no niegan al equipo crédito, pero tampoco se lo otorgan al depender de lo que suceda en otros campos. La Arandina suspende y veremos si llega a la reválida, el play out.
FALTA DE RESOLUCIÓN
La falta de puntería está castigando seriamente a los ribereños. Cinco jornadas sin marcar. El equipo pudo resolver el choque en los primeros diez minutos tras tres grandes acciones, dos de ellas desbaratadas por el meta berciano, y otra a la que no llegó rematador. Clave. La sequía ahoga el proyecto.
La Ponferradina, insulsa en ataque, a pesar del regreso de Yuri, apenas llevó peligro y cuando lo hizo apareció un partido más, y van tres, Nacho Zabal. Incontestable el trabajo del riojano. Pero no vale ya sólo con no encajar. No vale.
Sea como fuere el equipo no responde a las expectativas que ahora le exige la competición, puntos y más puntos. No se han hecho los deberes anteriormente y ahora sumar en escenarios casi imposibles a tenor de la clasificación, como por ejemplo el Reino de León el próximo fin de semana, se antoja más que un milagro. Se complica la permanencia y esta vez ya sólo con 13 jornadas por delante, muy seriamente. Y el abismo de Tercera comienza a ser una sombra demasiado alargada. Pero como dijo aquel "mientras hay vida hay esperanza".