Los amarillos claudican ante un serio Ademar (33-26). Tercera decepción consecutiva. Los de Senovilla cierra el primer tramo de la competición con unos escasos 11 puntos.
Derrota. Apenas novedad en la peupérrima racha de resultados del Villa de Aranda. Los amarillos caen en el Palacio de los Deportes de León ante un Ademar, hoy por hoy, insuperable para el cuadro de Álvaro Senovilla. El 33-26 refleja el dominio de una escuadra, que a pesar de buscar alternativas en su juego para sorprender a los leoneses -se utilizó el portero jugador-, nunca se acercó más allá de los tres goles de desventaja con en partido ya maduro.
El Villa de Aranda suma su tercera derrota consecutiva (Naturhouse, Sinfín y Ademar). Y lo peor es que la racha se alarga. Los ribereños, en barrena, no saben lo que es ganar desde el pasado 29 de octubre. Aquella tarde se superó a Guadalajara, y con apuros (29-28). Desde aquel encuentro seis partidos disputados con un balance de cinco derrotas y tan sólo un empate (Cangas, 31-31). Los números asustan, pero sobre todo preocupan.
Ante los ademaristas poco pudo hacer el equipo que ya al descanso perdía 17-12. En la segunda mitad, los de Senovilla lo intentaron de todas las formas. Desde el extremo, jugando al pivote, incluso aprovechando la nueva norma de portero-jugador que finalmente resultó nefasta. 'A perro flaco, todo son pulgas'.
Así, un Ademar, que por aquel entonces ya conocía a su rival en las semifinales de Copa Asobal -el sorteo se celebró en el descanso del encuentro-, parecía estar economizando esfuerzos. Con eso bastó a los de Guijosa que poco a poco fueron controlando las ventajas para cerrar el duelo con el 33-26 final.
Ahora, vacaciones. El bloque arandino parece exhausto anímica y físicamente. Esperemos que el descanso sirva para reflexionar y regresar el próximo 4 de febrero en Irún con las pilas cargadas para aspirar a colocarse en la parte media de la tabla y no empezar a mirar hacia abajo.