El Villa de Aranda supera, no sin problemas en la parte final del encuentro, a un férreo Anaitasuna (28-27). Los de Jacobo Cuétara fueron superiores a lo largo de todo el encuentro ante un rival que está en trayectoria ascendente, pero al que aún le falta un punto más, quizás aquello que los llevó a clasificarse para Europa la pasada temporada. Una hazaña que bien podría alcanzar este año la entidad del Príncipe de Asturias.
El primer envite de la noche mostró las dos mejores armas que este año han propiciado el salto de calidad en los amarillos: una férrea defensa y un gran acierto bajo palos. Rangel, acertadísimo. A ellos se unió el talento en ataque de Javi Muñoz, una vez más azote para los rivales. Con todo el duelo se marchó pronto en rentas a favor del Villa de Aranda que cerró el primer acto con 16-11 a su favor.
La segunda mitad confirmó el estado de gracia por el que atraviesan ambas plantillas. Aunque la tímida reacción navarra para ponerse 16-13 provocó que Jacobo Cuétara parara el encuentro para poner orden. Un toque que se traduciría en tranquilidad, al menos hasta los instante finales. Y es que, a pesar de haber alcanzado rentas, incluso de hasta siete goles (21-14) con un Villa de Aranda correcto en todas las facetas del juego, excepto en el acierto, el encuentro se apretó. En parte porque el la sequía se alargó durante cerca de ocho minutos. Una circunstancia que acabó provocando que los navarros a falta de dos minutos para el final se colocaran a un gol con opción de empate. Pero el talento, la justicia y el genio que este año están mostrando la escuadra del Príncipe de Asturias resolvieron la situación con su mejor arma, la defensa y un Rangel que paró el lanzamiento que hubiera significado el 27-27. Finalmente el marcador reflejó un justo 28-27, eso sí, sufrido.
Primera examen aprobado de los tres a lo que tiene que hacer frente el cuadro ribereño en estos siete días. Siguiente estación Zaragoza el sábado para cerrar una primera vuelta histórica. Y el miércoles que viene cita con la Copa en Santander.