No se atisban cambios en el banquillo ribereño, pero los directivos esperan que se reconduzca la reciente marcha del equipo. Durante la semana podría llegar el anhelado refuerzo para el ataque ribereño.
Cambio de rumbo. La necesidad de sumar de manera urgente ahoga a la Arandina. La preocupación de ver al equipo penúltimo en la clasificación desde hace un par de semanas, cuatro seguidas en los puestos de descenso, es motivo de preocupación en el seno blanquiazul.
Traspasado el ecuador de la competición, la Junta Directiva de la Arandina, máxima responsable del actual proyecto se reúne en la tarde de este martes para valorar la actual situación. En un principio, y salvo sorpresa mayúscula, no se espera ninguna decisión que afecte al cuerpo técnico encabezado por Emilio Ferreras. Aunque el crédito del madrileño esté prácticamente agotado después de seis derrotas seguidas, que empeoran la racha de cinco partidos perdidos al inicio de la temporada.
Más allá de las expectativas que se expusieron al principio de temporada con la idea de consolidar al equipo en Segunda B, el proyecto se disuelve y apenas hay movimientos. Incomprensible.
Toca realizar esfuerzos y uno de ellos pasaría por la llegada de un jugador de ataque que podría recalar en Aranda a lo largo de esta semana. Aunque un sólo jugador no va a cambiar el panorama, si ese no se da en la actitud en los principales protagonistas, los futbolistas. Jugadores que con actuaciones como las del pasado domingo dan un paso más al abismo de la Tercera División. Toca, esta vez sí, reaccionar y ganar el próximo fin de semana en Valladolid.