Los errores en tareas defensivas están provocando que el equipo reciba todas las jornadas dos goles de promedio, algo que ha provocado que el equipo vuela a estar en los puestos de peligro de la clasificación
La Arandina mantiene sus nefastos números en defensa. El equipo se ha abonado desde la novena jornada a los dos goles en contra. Fue en Gijón y se ganó 2-3, algo inusual. A partir de ese momento Pontevedra (2-3), Somozas (2-1), Valladolid (3-2), Leonesa (2-0), Burgos (2-2) y Guijuelo (2-0), recientemente, son el resto de hechos.
Ante esta circunstancia se confirma la preocupación en el seno de la entidad. Javier Bermúdez ya manifestó tras la recuente derrota en Guijuelo que: "hubo un momento en el que hubiera cambiado a los once jugadores", en referencia a los 10 minutos en los que el equipo recibió los dos goles que le costaron la derrota. Por otro lado, también se denotó la inquietud en varios de los directivos que viajaron con el equipo hasta tierras salmantinas.
Por todo ello aparecen varias cuestiones deportivas: ¿qué ha pasado tras aquel encuentro en Gijón?, ¿dónde radica el problema defensivo?, ¿cómo se ha de atajar la sangría goleadora?. Preguntas que están en la mente del propio cuerpo técnico, que ante el Cacereño este próximo fin de semana deberá resolver para contar con más opciones al triunfo y por ende a salir del territorio pantanoso de la tabla clasificatoria tras pisar de nuevo el puesto de play out, por segunda ocasión esta temporada después de las 15 jornadas disputadas