El filial del Celta le endosa un doloroso 5-0 a los ribereños que los sitúa nuevamente como el equipo más goleado del Grupo I de Segunda B
Otra vez los contrastes. Una Arandina frágil, sin capacidad para contener al rival. La debilidad defensiva llevó al equipo de Ferreras a habitar en los puestos de descenso durante muchas jornadas, zona que solo abandonó cuando encontró una seguridad blindando su portería. Dos goles encajados en cinco jornadas le permitieron no perder en este tramo de la competición, sumar nueve puntos y permitirse acudir a una estación para coger un tren que la catapultase a una estabilidad tan anhelada como necesaria. Fracasó (1-2 ante el Palencia) y subirse ahora a un tren en marcha no parece estar entre sus posibilidades.
Los daños de tan inesperada derrota pueden ser más graves de los inicialmente diagnosticados de no mediar un resultado en la dirección contraria a los dos últimos obtenidos y que vuelven a colocar a la Arandina como el equipo más goleado del Campeonato. El cierre de la primera vuelta puede ser demoledor (Pontevedra en casa y Racing de Ferrol a domicilio) para reactivar anímicamente a un conjunto que ha hecho de la inseguridad su hábitat más natural.
La última jornada de Liga alimenta muchas hipótesis. Que Burgos y Racing de Ferrol no apuntan a ser rivales directos en la lucha por la permanencia genera desaliento. Ambos ganaron. Que un equipo como el Mutilvera (4 de 24 puntos posibles en las ocho últimas jornadas) o el Boiro (cuatro derrotas consecutivas) permanezcan a un solo punto de salir del abismo del descenso, anima a pensar que, en esta Liga, por mucho que te equivoques, por muy mal que lo hagas, siempre habrá equipos que puedan igualar o incluso empeorar tus números para que la Liga te dé alguna posibilidad.
Y luego las expulsiones. Dos de la Arandina frente al filial del Celta. No le bastó salir goleada 5-0. Perdió a Arroyo y Noche para recibir al Pontevedra. Daños colaterales que también reproducen el nefasto tramo inicial de la Liga.