Superioridad clara del conjunto ribereño ante un rival que solo respondió en un par de arreones que le metieron puntualmente en el partido
Un triunfo categórico, brillante. Con el nivel de juego mostrado este miércoles por el Villa de Aranda ante el Ademar León sorprende su ciclo más reciente de resultados y cursa invitación para esperar cualquier horizonte que se propongan los arandinos. Se afianza la posibilidad de pelear por puestos europeos y alimenta a una afición que no dio la espalda al equipo y muy necesitada de sensaciones como las que se trasladaron desde la cancha.
El primer tiempo local alcanzó la perfección. La superioridad del Villa de Aranda se puso de manifiesto en todas las facetas del juego. En lo táctico y en lo técnico. En lo físico y en lo anímico. Controló el conjunto ribereño todos los elementos del juego. Los ritmos, las intensidades y los tiempos. Realmente excepcional ante un aturdido Ademar que se vio con desventajas de hasta seis goles y alguna amenaza de que la fractura pudiera ser definitiva. Al descanso, un inesperado 17-12 de parcial.
El segundo asalto arrancó con sobresalto para los de casa. Parcial de 1-4 y advertencia visitante de que no pretendían ser un invitado cómodo. Era obvio interpretar que el Villa de Aranda no podía mejorar su puesta en escena de la primera parte y que el Ademar no podía empeorar la suya. En un arreón, los de Rafa Guijosa apretaron el marcador, quizá más fruto de cierta precipitación local que acierto leonés.
La respuesta del Villa de Aranda no fue explosiva. Nació de una progresiva tendencia a recuperar todo aquello que hizo bien en el primer tiempo. Defensa expeditiva, mucha velocidad en las acciones de ataque y en el posicional buena selección de lanzamiento. Cuando surgió alguna fisura, emergió la figura de Rangel. Sencillamente sublime en la portería. Solvente cuando su defensa hizo un gran trabajo. Determinante cuando Ademar amenazó con volcar el marcador y se situó a un solo gol de diferencia y con un penalti para empatar. El portero brasileño devolvió las cosas a su punto de origen, un festival de juego y calidad de balonmano para aseverar el esta es la mejor plantilla en la historia del Villa de Aranda.