Los ribereños se van por delante al descanso (13-14) después de un sensacional trabajo durante los primeros 30 minutos, pero los errores de los amarillos y una férrea defensa y un contragolpe demoledores de los culés sentencian el choque (38-26)
Del sueño y a la pesadilla. El Villa de Aranda pasa de la proeza (13-14) a la realidad (38-26) en 30 minutos, tiempo de una segunda mitad en la que el cuadro azulgrana se ha encargado de demostrar porque suma, con la de ayer, 74 victorias consecutivas en Liga ASOBAL.
A pesar de la derrota ribereña, el balonmano nacional y los aficionados que presenciaron el choque en el Palau blaugrana pudieron ver una de las mejores versiones del cuadro de Jacobo Cuétara durante unos primeros 30 minutos de ensueño. La escuadra ribereña llegó a tener una renta de hasta tres goles en ese período, marchándose al tiempo de vestuarios un tanto por delante en el marcador (13-14).
Pero cual despertar sobresaltado, el Villa de Aranda se topó con la cruda realidad en la segunda parte para acabar sucumbiendo con rotundidad 12 goles abajo. El equipo dio al traste con la buena imagen ofrecida durante la primera mitad en un segundo acto donde los errores y perdidas amarillas y la férrea defensa y el demoledor contragolpe de los azulgrana pusieron orden a un partido que siguió el guión de la Liga para ver una nueva victoria de este inalcanzable Barcelona. Final al cuento de hadas.